Tensión global y rescates en marcha: lo que está pasando en el mundo

La guerra y sus ecos en Moscú

Amigo, la cosa está caliente en Moscú. Un ataque con drones ucranianos le dio duro a una refinería de petróleo en el sureste de la ciudad, causando un incendio brutal y hasta la muerte de una niña de ocho años. No solo eso, también se dañaron centros comerciales y edificios residenciales. Los rusos están en shock, y el que manda en Rusia, Putin, y su equipo no saben ni qué hacer. El portavoz Dmitry Peskov avisó que estos ataques seguirán y que la guerra está lejos de acabar. La presión sobre la economía rusa está creciendo, con gasolina racionada y precios por las nubes.

Por si fuera poco, el exmandatario ruso Medvedev soltó que las reglas de la guerra ya no aplican con Ucrania y hasta dejó caer que podrían usar armas nucleares. Eso sí, dijo que no se debe destruir civiles a propósito, pero el resto está permitido. El gringo que más manda (Trump) y Europa están atentos, porque esto puede escalar rápido.

Irán y el estrecho de Ormuz: un pulso peligroso

En otro rincón del mundo, Irán anunció que cerrará el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde pasa casi el 20% del petróleo mundial. Esto fue en respuesta a los ataques israelíes en el Líbano, que dejaron decenas de muertos y una escalada de violencia entre Israel y Hezbolá. Estados Unidos, sin embargo, dice que el tráfico marítimo sigue normal y que están vigilando para que así sea. El chivo que más mea en USA (Trump) también dejó claro que no habrá peajes en esa zona, a menos que los ponga Estados Unidos. La tensión está al máximo y pronto habrá una reunión en Suiza para tratar de calmar las aguas.

Rescate en el Everest: una historia congelada en el tiempo

Para cambiar de tema, una noticia que nos toca el corazón: una expedición india se prepara para rescatar el cuerpo de ‘Botas Verdes’, un alpinista que lleva 30 años congelado en la «zona de la muerte» del Everest. Este cuerpo ha sido una referencia para muchos escaladores, pero ahora quieren darle descanso y traerlo de vuelta a casa. La misión es peligrosa por la altitud y el clima, y requiere coordinación con las autoridades chinas. Se espera que entre junio y septiembre logren esta hazaña, cerrando un capítulo de una tragedia ocurrida en 1996.

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