Tragedias y tensiones internacionales que nos afectan
Mi pana, la cosa está dura en varios rincones del planeta. En Argentina, la alegría del Mundial 2026 se manchó con dos muertes: un señor de 51 años que se infartó viendo el partido contra Suiza y un joven de 20 que fue asesinado en los festejos. La policía tuvo que usar balas de goma para dispersar a la gente en Buenos Aires. Mientras tanto, en Bangkok, un incendio en un pub dejó al menos 27 muertos, y todavía no saben qué lo causó. Por otro lado, la tensión entre EE. UU. e Irán está al rojo vivo: Irán dijo que cerró el estrecho de Ormuz, pero el gringo que más manda (Trump) asegura que sigue abierto y lanzó ataques para debilitar a Irán. Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder iraní, juró vengar la muerte de su padre, y la cosa pinta para seguir caliente.
Venezuela y Cuba: terremotos, reconstrucción y represión
En casa, la tragedia sigue: ya van 4.490 muertos por los terremotos del 24 de junio, con miles de heridos y familias desplazadas en campamentos. El gobierno venezolano dejó claro que la reconstrucción es cosa de ellos y no van a coordinar con Abelardo de la Espriella, el que viene en Colombia, aunque este dice que solo quería ayudar. En Cuba, la cosa no está fácil tampoco: el sistema eléctrico sigue dando problemas y el presidente Díaz-Canel dice que «los eléctricos no se rinden» mientras intentan restablecer la luz poco a poco. Para rematar, Roberto Morales Ojeda, del Partido Comunista cubano, llamó «victoria popular» a la represión del 11J, lo que desató una ola de críticas en redes por la brutalidad contra los manifestantes.
Adiós a un líder y mensajes de poder en Medio Oriente
El mundo árabe también está de luto: murió el exemir de Catar, Hamad bin Khalifa Al Thani, un tipo que dejó huella por impulsar el desarrollo de su país y apoyar causas como la palestina. Su partida fue lamentada por líderes de la región y la UE. Pero la calma no dura: en Irán, la familia Jamenei promete venganza y la tensión con Estados Unidos sigue escalando, con amenazas y ataques que ponen en riesgo la estabilidad en el Golfo Pérsico. El que manda en España y otros países están atentos a cómo evoluciona esta situación que puede afectar a todos.
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