Salud al día: VIH, alimentación y evolución que nos afecta

La huella del VIH en niños y la décima curación mundial

Mi pana, un estudio reciente nos cuenta que los niños que estuvieron expuestos al VIH en el vientre, aunque no tengan el virus, cargan con una especie de alerta en su sistema inmune que dura hasta la adolescencia. Esto puede afectar cómo responden a vacunas y su salud en general. Por otro lado, la ciencia celebró la décima curación mundial del VIH gracias a un trasplante de células madre en Oslo, un logro que nos da esperanza y abre camino a tratamientos menos invasivos.

Lo que comemos y cómo nos afecta

Ojo con lo que metemos en la boca, que no todo es tan inocente. Un estudio en ratones mostró que los edulcorantes como la sucralosa y la estevia pueden dejar huellas en la descendencia, alterando el metabolismo y la microbiota intestinal. Además, el cardiólogo Aurelio Rojas nos advierte que el azúcar añadido y las harinas refinadas están acabando con nuestra salud, aumentando riesgos de diabetes, enfermedades del corazón y hasta cáncer. Para rematar, la Universidad de California descubrió que los ultraprocesados, esos que abundan en pizzas congeladas y dulces, dañan el músculo y pueden favorecer la artrosis. ¡Hora de bajarle a esos vicios!

Evolución genética y prevención en salud pública

En Europa, la genética nos está jugando una buena pasada: menos calvos y más pelirrojos gracias a la selección natural en los últimos 10.000 años. Pero no todo es solo apariencia, también cambian nuestras defensas y predisposición a enfermedades. Mientras tanto, en Ecuador están dándole duro al dengue con brigadas y fumigación para controlar el repunte de casos. Y en España, la lucha contra la obesidad se pone seria con estrategias que apuestan a la prevención desde chamos, porque como dice el que manda en España, prevenir es la clave antes que lamentar.

Grasas buenas y malas en la dieta

Un estudio desde Barcelona y Suiza nos recuerda que no todas las grasas son iguales: el ácido oleico, que está en el aceite de oliva, protege contra la diabetes tipo 2, mientras que el ácido palmítico, presente en muchos alimentos, puede empeorar la sensibilidad a la insulina. Así que, pana, la calidad de lo que comes importa más que la cantidad.

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