Polémicas y cruces en la política española y argentina
Amigo, la política está que arde entre España y Argentina. El gringo que más mea en USA (Trump) no aparece, pero el que manda en España, Pedro Sánchez, está en el ojo del huracán por las palabritas que le lanzó el presidente argentino Javier Milei. El chivo que más mea en USA (Trump) no tiene nada que ver, pero Milei no se guardó nada: llamó a Sánchez «dictador» y «ladrón», y hasta le tiró mala onda a una periodista española. Felipe González, el expresidente español, salió a defender a Sánchez y le dijo a Milei que es un maleducado que solo sabe insultar. La cosa se puso tan intensa que hasta hay proyectos para un juicio político contra Milei en Argentina por su mal desempeño y líos con la ley.
Movidas políticas y polémicas en España y América Latina
En España, el Parlamento de Andalucía dijo que no a una comisión para investigar cómo manejan la detección precoz del cáncer, algo que dejó a varios con la ceja levantada. Mientras tanto, en México, el Congreso de Nuevo León quiere mandar a 10 diputados a España para que sean observadores electorales, pero eso generó críticas porque dicen que hay temas más urgentes en casa. Y hablando de España, salió un escándalo con una exsenadora mexicana, Nancy de la Sierra, que supuestamente recibió la nacionalidad española con un trato preferencial y documentos falseados. ¡Un lío tremendo! Por otro lado, en Argentina, los líderes peronistas están reunidos para decidir qué hacer con las elecciones internas (PASO) y el presupuesto del 2027, porque la cosa está complicada y no saben si tienen los votos para suspender las PASO.
Regreso y agenda de Milei tras su gira por España
Después de todo el show en España, Javier Milei volvió a Buenos Aires y ya está retomando su agenda con reuniones diplomáticas y eventos institucionales. El pana defendió que la pobreza bajó bastante, aunque sabemos que la cosa sigue dura para muchos. Además, sigue la polémica porque en España no lo recibieron ni el Rey ni muchos políticos, y la visita dejó más de un mal sabor de boca. Así que, pana, la política está que arde y hay que estar pilas para lo que venga.
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