Movidas en la salud y el trabajo
En Galicia, los médicos de familia están pidiendo que el Sergas quite ese plus que les pagan por controlar las bajas médicas, porque sienten que no es justo ligar su sueldo a eso. Mientras tanto, en Madrid, casi 5.000 mutualistas salieron a la calle para exigir una pasarela justa al RETA, con reconocimiento completo de sus años cotizados. La cosa está tensa porque los políticos no se ponen de acuerdo y la Comisión de Trabajo del Congreso analizará las enmiendas pronto.
Zapatero en el ojo del huracán
El gringo que más manda en España antes, José Luis Rodríguez Zapatero, está envuelto en un lío serio. La UDEF lo señala como cabeza de una red de tráfico de influencias, con una hipoteca de medio millón pagada en menos de un año desde la cuenta de su esposa. Además, descubrieron una sociedad opaca en las Islas Vírgenes ligada a uno de sus testaferros y lo ubican en la dirección estratégica de una consultora que usaban para mover información. Zapatero está citado para declarar en la Audiencia Nacional el 2 de junio y la cosa se pone cada vez más caliente.
Calor y protestas que no paran
En Canarias están en prealerta por calorazo, con temperaturas que pueden llegar a los 40 grados gracias a una masa de aire sahariana. Así que pilas con la hidratación y evitar el sol fuerte. Por otro lado, el sector textil está en pie de guerra: miles de trabajadores protestan contra un preacuerdo que, según ellos, les quita derechos. Las movilizaciones siguen y la patronal y sindicatos están en negociaciones tensas. Además, en Pamplona, más de cien personas protestaron por las detenciones y cargas policiales contra activistas palestinos, denunciando la brutalidad y el apoyo de los gobiernos locales a empresas que, según ellos, patrocinan el genocidio.
Madrid también se calienta con manifestaciones
Y para cerrar, en Madrid hubo una manifestación para pedir la dimisión del que manda en España, Pedro Sánchez. La protesta terminó con tres detenidos y siete policías heridos leves, con cifras que varían entre 40.000 y 120.000 personas según quién cuente. Los líderes de la oposición aprovecharon para criticar la corrupción y la situación del país, mientras la policía intentaba controlar el despelote.
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