Lo que está pasando en España: desde crisis en Ceuta hasta terremotos y fiestas locas

Movida en Ceuta: crisis, protestas y el que manda en España al rescate

La cosa en Ceuta está que arde. Después de que más de 80.000 migrantes entraran a finales de julio, la ciudad vive una crisis que tiene a todos en tensión. La Policía Nacional tuvo que soltar disparos disuasorios para evitar que ceutíes e inmigrantes se fueran a las manos en la playa del Trampolín. La gente está protestando fuerte, coreando «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende». El que manda en España, el Gobierno central, convocó una reunión urgente para que el curso escolar pueda arrancar normal el 8 de septiembre, pese al lío. Pero ojo, que dentro del mismo Gobierno hay tremendas contradicciones: unos dicen que el CNI avisó de la entrada masiva, otros que no, y ni se ponen de acuerdo sobre qué hacer con los menores migrantes. Mientras tanto, los agentes están al borde del colapso; una policía se emocionó en plena protesta, y la Asociación de Voluntarios de Protección Civil pide que les den apoyo y medios ya.

Sucesos y seguridad: fugas, derrumbes y temblores

En Tarragona atraparon al famoso «maestro de las fugas», un tipo que se había escapado de cuatro cárceles en Italia. La detención fue dura, dos policías terminaron heridos y el chamo tenía papeles falsos. Por otro lado, en Nigrán, Galicia, dos balcones se desplomaron en cadena sobre una terraza sin que nadie saliera lastimado, pero el susto fue grande y ya están apuntalando lo que queda. Y para rematar, Tenerife sintió un temblor de magnitud 3,6 frente a Punta Hidalgo, aunque fue leve y no causó daños.

Adiós a una voz querida y la fiesta más loca de España

En Logroño se despidieron de Teresa Alonso, una periodista que fue la voz de Radio Rioja por 38 años y que dejó huella defendiendo el periodismo y la igualdad. Su partida dejó a muchos conmovidos y a la prensa con un vacío. Y para levantar el ánimo, en Buñol se armó la 79ª Tomatina con 22.000 panas lanzándose 150.000 kilos de tomate. La batalla duró una hora y las calles quedaron rojas, pero la gente la pasó brutal.

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