Movida en Ceuta y la crisis migratoria que no para
La cosa en Ceuta está que arde, pana. Vecinos y migrantes se agarraron en una protesta en Loma Colmenar porque la gente está preocupada por la seguridad y la saturación de las calles tras la llegada masiva de migrantes. El gobierno no se queda atrás y el Ministerio de Sanidad ya llamó a las comunidades para coordinar la donación de vacunas, mientras que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se fue a Ceuta para ver qué se puede hacer con la situación económica. La cosa está dura: más de 80.000 migrantes llegaron a Ceuta a finales de julio y todavía quedan unos 8.000 en la ciudad, que solo tiene capacidad para 1.400 en los espacios habilitados. Además, Melilla también está en la mira con más de 1.300 migrantes llegando y una huelga anunciada en el Centro de Acogida de Menores. Por si fuera poco, Marruecos sigue con sus ganas de controlar Ceuta, Melilla y más territorios, aprovechando esta crisis migratoria.
Sucesos y clima en Salamanca y Ourense
En Salamanca, la cosa no está tranquila: un hombre de 40 años fue apuñalado en el parque Valhondo y hay un detenido, mientras que la provincia está bajo aviso amarillo por tormentas, lluvias intensas y vientos de hasta 70 km/h. Así que ojo, pana, si vas para allá. Por otro lado, en Ourense se vivió una tragedia: el piloto Jesús López, conocido como Pijo, murió en un accidente durante la Subida a Taboadela. El carro chocó contra un muro y se incendió, y la carrera fue suspendida. El ambiente está de luto en el automovilismo gallego.
Política, energía y proyectos que llaman la atención
En Madrid, el que manda en España, el PSOE, decidió extender la vida útil de los reactores nucleares de Almaraz hasta 2030, a pesar de que estaban programados para cerrar antes. La excusa es la incertidumbre energética, pero esto cambia todo el plan y pone a España en un lío para cuando haya que desconectar cuatro reactores al mismo tiempo. Mientras tanto, en Madrid también se armó un culebrón con la compra y venta de un inmueble para oficinas temporales por las obras en Sol, que no sirve para lo que se quería y ahora lo venden para financiar la reconstrucción de la Sierra Oeste tras un incendio. Y para cerrar, un dato curioso y positivo: un grupo de gringos compró un pueblo abandonado en Zamora, Salto de Castro, para convertirlo en un destino de turismo rural sostenible. Poco a poco, pana, España sigue moviéndose entre crisis y oportunidades.
Deja una respuesta