Política y tensiones en España
En España la cosa está que arde. En Ceuta, el que manda en España instaló wifi gratis para inmigrantes en el CETI, pero Santiago Abascal y su gente de Vox no se aguantaron y lo criticaron a full, diciendo que es un tremendo traidor porque mientras pueblos enteros no tienen conectividad, se gasta plata pública en eso. Además, Hazte Oír metió una denuncia porque dicen que entre esos inmigrantes hay gente vinculada al islamismo radical. Por otro lado, en Madrid, el Congreso aprobó que los saharauis nacidos antes de 1977 y sus descendientes puedan tener nacionalidad española sin tener que vivir años aquí, algo que generó debate y acusaciones entre partidos. Y para rematar, el Tribunal Supremo suspendió las inscripciones en el censo electoral de quienes piden la nacionalidad por la ‘ley de nietos’, lo que tiene al ministro Bolaños echando fuego contra el PP, acusándolos de querer recortar el derecho al voto.
Protestas y broncas en Cataluña
En Barcelona, la Diada estuvo marcada por un lío tremendo. La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, fue recibida con gritos de «¡presidenta!» pero también con mucha bronca de grupos antifascistas que no la querían ver ni en pintura. Los Mossos tuvieron que meter mano con cargas y empujones para separar a los bandos, dejando varios policías heridos y detenidos. La cosa estuvo tan tensa que hasta periodistas salieron mal parados. Todo esto porque la política catalana sigue siendo un terreno caliente y dividido.
Salud y huelgas: médicos alzan la voz
En el mundo de la salud, la ministra Mónica García pasó la pelota al Congreso para decidir si se crea un Estatuto médico propio o se sigue con el Estatuto Marco que ya existe. Mientras tanto, los sindicatos médicos no se quedan quietos y ratificaron una huelga indefinida para presionar cambios en ese Estatuto, porque no están contentos con lo que aprobó el Consejo de Ministros. Esto puede afectar consultas, cirugías y pruebas en todo el país, y ya hay miles de actos asistenciales suspendidos en varias comunidades. Por si fuera poco, la migraña sigue siendo un problema gigante en España: más de cinco millones la sufren, y 1,5 millones tienen migraña crónica. Es una enfermedad que incapacita y que todavía no se toma en serio como debe, afectando la vida diaria y el trabajo de mucha gente.
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