La factura eléctrica que nos tiene con la mosca detrás de la oreja
Mi pana, el precio de la electricidad en España está por las nubes, tocando su pico más alto del año con un promedio de 244,69 euros por megavatio-hora y picos que llegan a 324,72 euros. Esto se debe al gas, que anda rondando los 100 euros/MWh, un nivel que no veíamos desde diciembre de 2022. Las políticas de guerra del gringo que más manda (Trump) y otros factores internacionales han hecho que el precio del gas en Europa se triplique este año, y eso se siente en la factura que llega a la casa. Por eso, el que manda en España tuvo que extender la operación de la central nuclear de Almaraz para no quedarnos a oscuras. El país tiene que ponerse las pilas con el almacenamiento y la infraestructura para aguantar cuando las renovables no den la talla.
El tren de la política: Feijóo y el PP apuestan a la gestión tras tragedias ferroviarias
El Partido Popular, con Alberto Núñez Feijóo a la cabeza, está jugando sus cartas para las elecciones del 29N con una mezcla de «política para adultos» y ataques directos al Gobierno de Pedro Sánchez, especialmente por el accidente ferroviario en Urda que dejó 69 muertos. Feijóo quiere que lo vean como el tipo serio, con experiencia y capaz de manejar la cosa, mientras le echa la culpa a Sánchez por la falta de mantenimiento y seguridad. La movida ha hecho que algunos votos del PSOE se estén pasando al PP, y la campaña ahora gira en torno a quién sabe gestionar mejor los líos del país.
España y la sombra de la injerencia extranjera en tiempos electorales
En medio de esta tensión, expertos en seguridad alertan que España está más vulnerable que nunca a la injerencia extranjera, aprovechando la polarización política y los conflictos internos. Aunque no hay pruebas claras de que hayan metido mano en los disturbios recientes, la crisis de credibilidad y las tensiones territoriales hacen que cualquier chispa pueda prender más fuerte. Países como Rusia, Marruecos o incluso aliados de la Unión Europea están en la mira, y el gobierno tiene que estar pilas vigilando las redes y mensajes para evitar que la cosa se descontrole justo antes de las elecciones.
El ferrocarril español: confianza por el suelo y presión política al máximo
Después del accidente del AVE en Urda, la gente está perdiendo la fe en el tren, que antes era símbolo de modernidad. La falta de mantenimiento, el sistema de seguridad obsoleto LZB que ha fallado 170 veces en diez meses, y la gestión del ministro Óscar Puente tienen a todos con la mosca detrás de la oreja. La presión para que Puente renuncie está que arde, con críticas duras por cómo ha manejado la crisis y la comunicación. Para colmo, el consejero andaluz Muñoz-Atanet reveló que su esposa, que iba en el tren siniestrado, le avisó minutos antes que el tren estaba en pésimas condiciones. La línea Madrid-Andalucía está suspendida hasta diciembre y se exige una auditoría completa antes de reabrirla.
Movidas políticas y renuncias que marcan la antesala electoral
En el juego político, Iván Espinosa de los Monteros decidió bajarse de la contienda para no dispersar el voto anti-Sánchez y darle chance a PP y Vox de armar una mayoría sólida. Mientras tanto, el PSOE está con el miedo metido en el cuerpo tras el accidente del AVE, que frenó su ilusión de remontada. Pedro Sánchez sigue apoyando a Puente, aunque la militancia y la opinión pública piden a gritos cambios. La campaña electoral se pone caliente y la tensión se siente en cada esquina.
Un acuerdo que tardó una eternidad en arrancar
Y para cerrar, te cuento que el Gobierno español tardó casi ocho años en poner en marcha un acuerdo con Angola para repatriar inmigrantes en situación irregular. El convenio, firmado en 2018, solo entró en vigor en septiembre de 2026, lo que retrasa la gestión migratoria y la cooperación en seguridad. Mientras tanto, la población africana en España sigue creciendo y el tema migratorio sigue siendo un reto pendiente.
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